Por qué la pérdida de un ser querido sacude el cuerpo y redefine la identidad
Por la Lic. Eugenia J. Gelblung
El duelo: Por qué la pérdida de un
ser querido sacude el cuerpo y redefine la identidad
Cuando perdemos a alguien importante, el mundo se detiene. El dolor se
siente como una avalancha. Y nuestra mente nos dice: “Tenes que hacer que esto
pare”. Nos pasamos días, meses, incluso años, luchando contra el dolor,
intentando evitarlo, negarlo o esconderlo. Es un intento humano, pero es una
ficción.
El duelo es una experiencia universal, intensa y compleja que
surge ante la pérdida de un ser querido. Más que un simple estado de tristeza,
se trata de un profundo proceso psicológico que sacude la identidad personal y afecta cada dimensión de la
existencia humana.
Entender la naturaleza total de esta respuesta -desde su impacto
cerebral hasta sus manifestaciones físicas- es el primer paso para transitarlo.
La pérdida como alarma de existencia
La pérdida de un ser querido es un suceso que el cerebro
interpreta como una amenaza a la propia
existencia. Este evento detona una cascada neurobiológica idéntica a la
que se activa ante un peligro físico, desencadenando la primitiva respuesta de "luchar o huir" ya que las hormonas del estrés inundan el cuerpo.
Físico: Palpitaciones, aumento de la presión arterial y la frecuencia
respiratoria, sudoración, y alteraciones del sueño o el apetito, dolor o
sensación de vacío en el estómago, opresión en el pecho, falta de energía,
mareos.
Emocional: Tristeza, rabia, culpa, miedo, ansiedad, soledad, añoranza y
ocasionalmente, alivio.
Cognitivo: Dificultad para concentrarse, confusión mental, olvidos y pensamientos repetitivos.
Conductual: Aislamiento social, hiperactividad o inactividad, llanto y aumento
del consumo de tabaco, alcohol u otras sustancias.
Espiritual: Cuestionamiento de creencias, búsqueda del sentido de la vida y
la muerte.
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