Maria Gimenez - Carta a mi padre
Padre querido, desde el otro lado del velo te escribo, donde los vientos susurran tu nombre entre los árboles antiguos. A veces creo verte en los reflejos del agua, en la chispa dorada del amanecer que tanto amabas. Dicen que los muertos duermen, pero yo sé que vos vigilás, silencioso, desde el reino de las estrellas. Tus palabras aún viven en mi pecho, como hechizos que alejan la oscuridad. Cuando cierro los ojos, el tiempo se dobla, y vuelvo a sentir tu mano guiando la mía. Las constelaciones son tus pasos, marcando mi camino entre sombras y luces. Prometiste no dejarme sola, y cumplís tu promesa en cada señal secreta. Si el amor puede atravesar mundos, el mío te encuentra cada noche. Hasta el día en que las puertas del cielo vuelvan a abrirse, y pueda llamarte “padre” una vez más.